Cherien Dabis (Nebraska, 1976) actriz, directora de cine, productora y guionista, representa la razón de ser de «Todo lo que fuimos», una crónica demoledora sobre qué significa ser palestino cuando se (sobre)vive anclado en la diana del objeto de deseo sionista.
Los lazos sanguíneos que unen a Jaafar Jackson con Michael Jackson son tan singulares como lo fue la familia del autor de «Bad», donde la figura paterna asume el rostro de un ogro maltratador. La madre de Jaafar, la colombiana Alejandra Martínez, tras tener relación con Randy Jackson y alumbrar dos hijos con él, se casó con su cuñado, Jermaine Jackson; de esa relación nació Jaafar, quien cuando había cumplido trece años, vio morir a su tío Michael.
Hay señales confusas que no ayudan a entender la naturaleza de este «Mi querida señorita» titulado igual que el filme de Jaime de Armiñán de 1972. De entrada, su argumento y tratamiento serpentean de la traición al homenaje, de la distancia al guiño, hasta el punto de provocar la pregunta: ¿por qué se titula así ?
El título original de la película de Gus Van Sant hace referencia al rudimentario pero eficaz artilugio hecho de alambre y crueldad por el que un rehén anclado a una escopeta sabe que cualquier movimiento brusco acabará con su vida. Su relato es más una reconstrucción que un ensayo sobre el desesperado caso de Tony Kiritsis.
Júlia de Paz Solvas (Barcelona, 1995) viene de la ESCAC (Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña) y eso se nota. En los últimos años, el gran cambio de la industria cinematográfica española se debe a dos cuestiones decisivas: la proliferación de mujeres directoras que escriben y desarrollan problemáticas que les resultan cercanas, íntimas y/o propias






